martes, 30 de octubre de 2012

Gabo, sus aromas.

"-Anoche recordó- sucedió algo muy raro, Clotilde, por supuesto no lo había sentido. Dormía de un modo tan pesado que ni siquiera recordaba sus sueños.

-Era un olor a rosas- dijo Tobías- y estoy seguro que venia del mar.
-No sé a que huelen las rosas- dijo Clotilde... "

El mar del tiempo perdido(1961).
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada.
Gabriel García Márquez.


A veces son tan comunes los aromas que olvidamos poner atención a los buenos o peculiares, esque oler es un hecho tan natural para el hombre que le resta importancia, se puede perder el oído o la vista, pero rara vez se escucha de personas que perdieran el sentido del olfato, a veces sucede como cuando estas enfermo pero... es temporal.

Así como capturamos los "momentos" con una cámara, como guardamos para la posteridad hechos visuales porque no tener algo que guardara los aromas, una maquina o aparato que encapsulara para siempre un aroma y pudieras volver y olerlo cada vez que quisieras, ¿Sería mágico, no?

Yo en lo personal guardaría un centenar de aromas, porque ciertamente creo que respirar y oler son de las mejores cosas que me ha regalado la vida, guardaría la estela que dejaba mi abuelo al pasearse por su casa, el perfume, con un toque como ahumado, el olor de su casa... ese aroma que se percibe al salir de casa en temporada decembrina, olor a tierra mojada, la forma en que huele la piscina en la que nado, a agua clorada, el aroma de un hombre en una fiesta, cigarro, alcohol y perfume todo eso con testosterona, la estela de mis compañeras recién bañadas por la mañana, Macias con aroma "acabo de fumar".

Esque hay tanto a nuestro alrededor que parece tan común y resulta ser tan especial, resulta que a menudo suceden cosas buenas solo que olvidamos darnos cuenta.

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