jueves, 25 de abril de 2013

Que no haría yo por ti.

Es un secreto, tan secreto que resulta fantasía; Y no es amor. Aún recuerdo un día que le escribí, efusiva como suelo ser yo, no me contestó. Días después le volví a escribir, insistente como siempre he sido. Me contestó. Y tan quitado de la pena como siempre ha sido contestó mi llamado, intenté una cita. No se negó. Nunca se niega.

Y volvió la paranoia alrededor de su nombre, morir por verlo, por escuchar su voz áspera, por respirar su aroma tan común como cigarrillos, por aprender de cada palabra que pronuncia, por pensar como cada vez que nos encontramos en un beso, en una declaración de amor, en una muestra de cariño más allá de amigos que nunca se dará. No se puede. Que diría la gente. Que feliz sería. Que haría yo si fuera realidad.

Aceptaré que nunca sucederá, o no sé, tal vez si. Mientras tanto seguiré alimentándome de la ilusión que me produce pensar en una cita, de convertir en favorita cada canción que me recomienda, seguiré alimentándome del "Y si..." hasta el día en que lo vea, diga algo dulce o inteligente como suele ser el. Me diga "Chaparrita" y yo muera por besarle.

2 comentarios:

  1. Me encantó, sentí esa frescura de la emoción, esa emoción que se siente cada vez que tan solo piensas en esa persona, esa persona que te provoca sentir deseos tan profundos que ni con palabras se pueden describir.

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    1. Me encanta que haya sido así, es precisamente esa sensación de reconocimiento la que pretendo evocar, espero sigas leyéndome y que te vuelvan a agradar los textos, me llenas de dicha.

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